DIFICULTADES
EN LA EVALUACIÓN DE LOS PROCESOS EDUCATIVOS EN EL MARCO DEL MODELO EDUCATIVO
SOCIOCOMUNITARIO PRODUCTIVO
Jimmy
Sadat Merlo Fernández
INTRODUCCION.-
La evaluación está presente indiscutiblemente en el
proceso educativo, ahora con este nuevo modelo educativo, que nos señala las
políticas actuales, nos propone un cambio que viene acompañado con el reto de
aplicabilidad para el maestro dentro la comunidad, esta transición de lo
tradicional a lo participativo está acompañado de dificultades acentuadas sobre
lo que es la adaptación misma del nuevo modelo educativo referente a su
estructura y planificación.
El
presente ensayo pretende sacar algunos trapitos al sol, no con la intención de
menospreciar el trabajo del docente, por el contrario, detectar las
dificultades que conllevan el proceso evaluativo para una correcta concreción
de este modelo. Así mismo observaremos algunas críticas de los actores
principales de la educación, todo esto teniendo como base la descripción de
campo de las formas de evaluación participativa, me refiero a: la evaluación
del maestro al estudiante, la autoevaluación y la evaluación comunitaria. Para
llegar a un análisis crítico del estado de la calidad educativa en el sistema
de educación regular en todos los niveles. Comencemos pues esta incursión en
nuestra realidad.
1. CARACTERÍSTICAS COMPARATIVAS DE LA EVALUACIÓN TRADICIONAL CON LA EVALUACIÓN EN EL MARCO DEL
MESCP.
Esta transición, entre la evaluación con la reforma
educativa, que fue reemplazada con la evaluación participativa el Modelo
Educativo Sociocomunitario Productivo, provoca describir algunas
características para su diferenciación que son acentuadas en la aplicabilidad.
En este sentido tenemos a una evaluación tradicional que media al estudiante
para sacar resultados, que inducían en algunos casos a una competencia de
logros en un sentido netamente materialista. “las características de la
evaluación resultaban útiles como criterios de la lógica meritocrática, supuesta
bajo el perfil de estrategia de ascenso social establecida para la educación
moderna colonial” (UF 6 pp 11 PROFOCOM, 2013). Entonces la evaluación en la práctica
era obtenida a través de instrumentos que median el conocimiento memorístico,
en una dimensión teórica sin experimentación dependiendo de la materia o
asignatura curricular.
Todo esto culminaba con una calificación en un principio
cuantitativo, que señalaba la promoción del estudiante, en esta calificación no
se tomaba en cuenta la emotividad. Aunque los maestros en el marco del sentido
humano abrían espacios, cuando detectaban problemas emocionales, dando una
tolerancia o en algunos casos regalando notas en un sentido de lastima, o en el
otro extremo cuando alguien demostraba dedicación y esmero en sus actividades
el maestro aumentaba nota sin focalizar ese valor del estudiante. Peor aún
importaba poco la aplicabilidad de su conocimiento que el estudiante podía demostrar
en su medio.
En el enfoque del modelo educativo actual, se contempla al
estudiante como un sujeto que debe ser tomado en cuenta apreciando la
integralidad en un concepto dimensional, de esta manera se valora las
características del estudiante que no eran tomadas en cuenta con el modelo
anterior.
Sin embargo, la complejidad que presenta este modelo en
la aplicación de su evaluación, confunde al maestro obligándole a arrastrar aun
metodologías de la evaluación tradicional, camuflándolas como resultado final
al nuevo modelo. Todo esto se ve reflejado en el proceso educativo, en la
aplicabilidad de sus formas de evaluación.
“El impacto de la Ley Educativa Avelino Siñani y
Elizardo Pérez ya se siente. La mayoría de las críticas están dirigidas al
carácter subjetivo de la norma. También se observa que la improvisación se ha
convertido en la regla.” (Los Tiempos, 2014).
El estudiante como sujeto, se despliega en el desarrollo de sus dimensiones
de forma integral en el SER, SABER, HACER Y DECIDIR, teniendo este concepto
claro en el proceso de evaluación se debe cumplir con las formas de evaluación
que hacen que en el nuevo modelo se distinga: la evaluación participativa.
Estas formas de evaluación se traducen en el requerimiento de instrumentos y su
diferente aplicación, pero con el enfoque de Integralidad en el proceso donde
salen a flote los vacios y dudas en el maestro por el carácter subjetivo de la
norma, provocando improvisaciones, errores y fallas en la consolidación del
Modelo.
1.1.
DIFICULTADES
EN LA EVALUACION DE LA MAESTRA Y EL MAESTRO A LAS Y LOS ESTUDIANTES.
Este
proceso resulta ser el que se vive día a día, el más importante, por tener al
sujeto principal, el estudiante. El concepto de integralidad sugiere valorar al
sujeto en las cuatro dimensiones, partiendo de la planificación para la
construcción de los criterios de evaluación, es aquí donde se tropieza con las dificultades
de procedimiento sobre todo.
Ante la pregunta ¿Cómo se evalúa las actividades más
recurrentes como una evaluación escrita, el cuaderno del estudiante y una
exposición oral? Capte una respuesta en el grupo de maestrantes de la
universidad pedagógica, él respondía: “he observado que no existe uniformidad
en el procedimiento, algunos el cuaderno lo valoran solo en la dimensión del
Hacer, el examen escrito en la dimensión del Saber y la exposición oral en el
hacer o el decidir, depende a la percepción de cada docente, pero no es lo
correcto” (Mamani, 2015)[1].
Analicemos… ¿acaso con este proceder cumplimos el concepto de integralidad? Las
actividades suponen un trabajo que como resultado supone la integración de las
cuatro dimensiones, pero por falta de claridad en el procedimiento las
valoraciones cuantitativas según a la respuesta de la primera pregunta,
continúan en el procedimiento de la evaluación tradicional, con un simple
cambio de la nota de 70 a 100. La Valoración debiera ser en todas las
actividades considerada en las cuatro dimensiones, tomando en cuenta los
criterios que señala el Reglamento de Evaluación en el Titulo II: Evaluación en
los niveles de formación. Esto supondría una revolución total, en el uso de
instrumentos evaluativos, desechando la estructura de los tradicionales, pero
rescatando la esencia de algunos.
Otra confusión es valorar el producto adquirido
solo en la dimensión del decidir. Muchos olvidamos que el producto como tal,
sea este, tangible o intangible, debe ser valorado en las cuatro dimensiones.
El manejo del cuaderno pedagógico en la propuesta
inicial del nuevo modelo, venia como un trabajo de nunca acabar, claro que era
minucioso para cumplir el concepto de integralidad en el proceso, pero no era
operativo comparando con el tiempo que tenemos en el aula. Actualmente, muchas consultoras y algunos aficionados
informáticos proponen cuadernos pedagógicos con un resumen en su aplicabilidad,
algunos en este afán no toman en cuenta ciertos detalles que serán un obstáculo
para la concreción del Modelo educativo actual.
1.2.
DIFICULTADES EN LA AUTOEVALUACIÓN.
Esta nueva forma de evaluación, pretende encontrar al sujeto con su propia conciencia que resultaría muy bien si las bases éticas adquiridos desde la educación en valores del hogar, mas la educación escolarizada, estarían consolidadas. Es aquí donde se nota la diferencia del desarrollo humano entre el nivel primario y el secundario, siendo este ultimo el que presenta más dificultad en este proceso, por estar dirigida a una valoración cuantitativa que posibilita al sujeto a alcanzar estándares de promoción, es decir el sujeto ve una oportunidad que está a su alcance para buscar su aprobación en el área respectiva. Obviamente el maestro es el mediador para que el sujeto encuentre su conciencia, pero ante la falta de consolidación de valores éticos esto no es posible. “fue un día en que observe que un estudiante se valoro con 1 en todos los criterios, me acerque a sugerirle que buscara algunas potencialidades en él y aumento dos ceros al 1 que tenía en todos los criterio” (Merlo, 2015) [2]Muchas veces ante la crisis de la adolescencia, tropezamos con trastornos psicológicos que afectan su autoevaluación, lo cual se convierte en otro obstáculo para la consolidación real del modelo educativo.
En el nivel inicial y primario
existe la dificultad, en algunos casos, de elaborar un instrumento que permita concretar esta forma de evaluación
debido al juicio formal de los niños y niñas, esto es un reto y una oportunidad
de investigación e innovación en los maestros de estos niveles.
También
en la aplicación de la autoevaluación hubo algunas confusiones como el de
realizar un solo instrumento en todas las áreas, realizando esto se restringía
potencialidades que el sujeto podría evaluarse en algunas áreas mas que en
otras.
“El lugar
de la evaluación en la transmisión de los conocimientos y saberes de los pueblos indígenas originarios, se
encuentra en el sentido mismo de la educación comunitaria” (CNC- CEPOs, 2013). Esta
forma de evaluación es la novedad dentro del proceso educativo, aunque solía
realizarse en la evaluación tradicional pero no con el enfoque educativo, si no
con el objetivo de calificar desempeños así como era la evaluación de fin de
gestión donde los padres de familia
podían observar el trabajo de algunos docentes y administrativos durante
la gestión.
Aquí se cumple el concepto de evaluación participativa, siendo que esta
evaluación se realiza cada bimestre con la participación de todos los estamentos
por curso. Esta evaluación ayuda al compromiso de los actores de la educación a
superar dificultades y cumplir objetivos planificados con el enfoque comunitario.
Es comunitaria, porque
participan todos los integrantes de la comunidad educativa en el proceso de
evaluación y la formación cualitativa para la convivencia, respetando roles y
funciones administrativo institucionales y del maestro, en el marco de su
relación y afinidad con la ciencia, la naturaleza, la cultura y el trabajo.
Podemos decir también que es dialógica, porque se desarrolla en un marco de permanente
escucha y respeto en relación a las distintas posiciones que se manifiestan en
la interacción entre los/as estudiantes, maestros/as, la comunidad, padres,
madres de familia, instituciones y el entorno, en correspondencia a los
problemas identificados en los procesos educativos. La producción de espacios y
acciones de diálogo contribuye a propiciar la solución a esos problemas de
forma armónica, consolidando los lazos comunitarios y sus valores de
convivencia, a partir de procesos colaborativos y corresponsables programados
en base al consenso y la participación activa de cada agente que aporta al
cambio social.
Pero en este proceso se encuentran dificultades en
su aplicación, estas se manifiestan en el comportamiento que muchas veces los
padres de familia muestran convirtiendo la evaluación comunitaria en una
oportunidad donde expresar con todo los aspectos negativos de los docentes y
administración, llegando muchas veces a una confrontación. Si bien es cierto
que el maestro está en la obligación de canalizar esta participación y saberla
desbordar en acciones que demuestren valores de buen trato y sana convivencia,
ayudaría mucho un instrumento o capacitaciones para llevar a cabo una correcta
evaluación.
Muchas
veces en la mejor intensión de querer trabajar con los padres de familia, en la
planificación se introduce la participación de ellos pero en el momento del
accionar estos no están presentes por falta de tiempo o por situaciones de
trabajo. Algunas veces al existir ausentismo de los padres de familia, esta
dificultad hace retrasar la consolidación del modelo educativo, sin embargo de
las tres citadas esta va adquiriendo mayor empoderamiento por las políticas
gubernamentales.
Para poder realizar una constante evaluación de los
avances en el ámbito educativo es necesario que exista empresa consultoras o
alguna organización que haga seguimiento del proceso. En la evaluación
tradicional en Bolivia se comenzó a hablar de calidad de la educación, de forma
sistémica, en el marco de la Reforma Educativa (Ley 1565 de 1994) que creó el
Sistema Nacional de Acreditación y Medición de la Calidad de la Educación
(Sinamed), y también el Sistema de Medición de la Calidad (Simecal), con
competencia para la educación preescolar, primaria y secundaria; lamentablemente,
desde principios de la década anterior, el proceso de evaluación ha ido
perdiendo impulso y relevancia; el mismo Simecal pudo ver cómo sus trabajos y
la información producida eran relegados y perdían influencia en las decisiones
de política educativa.
Pero no solo
ello. La propia reforma educativa tendería a debilitarse, a burocratizarse y a
subalternizarse en la agenda política nacional. Como resultado, los asesores
pedagógicos serían eliminados, la elaboración de los módulos quedaría trunca y,
en general, los esfuerzos de la reforma se estancarían en los primeros ciclos
del nivel primario y sin poder trascender hacia el nivel secundario.
En ese
contexto, el Simecal acabaría extraviando su rumbo y distorsionando su propio
rol, al encomendársele evaluaciones de ascenso de categorías de los docentes en
ejercicio y otros exámenes de admisión al sistema de formación docente; labores
ajenas a sus objetivos y funciones.
En 2004, una
decisión de reestructuración del sistema de evaluación de calidad y
acreditación, pondría fin a las actividades del Simecal.
En
2005, fue creado el Observatorio Nacional de la Calidad Educativa (OPCE), como
entidad pública descentralizada del Ministerio de Educación, y más tarde
reconstituida por la Ley Avelino Siñani de 2010 como Observatorio Plurinacional
de la Calidad Educativa. Esta institución realizo hasta la presente fecha
pocas actividades referentes a la evaluación, lo que es más notorio es que este
organismo no está en condiciones técnicas ni institucionales para trabajar en
lo suyo: la evaluación del proceso educativo. Esto a pesar, de que la nueva ley
de educación establece el objetivo de garantizar integralmente la calidad de la
educación en todo el sistema Educativo Plurinacional, implementando estrategias
de seguimiento, medición, evaluación y acreditación con participación social.
El hecho concreto es que en más de diez años no ha habido ninguna medición de
los rendimientos académicos.
A
cambio de ello, el OPCE se ha convertido en una mera oficina administrativa,
más ocupada en organizar eventos de diferente naturaleza que en diseñar
estrategias, construir herramientas técnicas y producir información pertinente
y sistematizada.
En pocas palabras: desprovistos como estamos de
herramientas que permitan tener información oportuna, verídica y confiable de
los procesos educativos, el salto a la calidad de la educación en Bolivia se
pone cuesta arriba, al tiempo que el rezago en la concreción evaluativa de
docentes, estudiantes y profesionales se hace más patente.
3.
CONCLUSIONES.
Los docentes tenemos la firme intención de
concretar el modelo educativo Sociocomunitario productivo en la Unidades educativas,
pero la carencia de políticas que ayuden en el proceso educativo referente a la
evaluación retrasara lo proyectado.
Es necesario, crear medios de capacitación acerca
de la temática de la evaluación participativa. También la capacitación debe
llegar por parte del ministerio de educación para los padres de familia, porque
estos al no comprender estos procesos buscaran su propia óptica obstaculizando
en algunos casos los objetivos que se pretende conseguir con la planificación.
La concreción del nuevo modelo educativo va a paso
de tortuga, es necesario y urgente dar un impulso para encontrar resultados en
bien de la comunidad educativa.
4.
BIBLIOGRAFIA.
1. Ministerio de Educación (2013). Unidad de Formación
Nro. 6 “Evaluación Participativa en los Procesos Educativos”. Cuadernos de
Formación Continua. Equipo PROFOCOM. La Paz, Bolivia.
2. Ministerio de Educación (2014). Unidad de Formación
Nro. 7 “Evaluación participativa de procesos educativos”. Cuadernos de
Formación Continua. Equipo PROFOCOM. La Paz, Bolivia.
3. Ministerio de Educación (2013). Reglamento de
evaluación del desarrollo curricular. La Paz, Bolivia.
4. CEPOs. Concepciones y prácticas de valoración y evaluación
de los pueblos indígenas originarios. Informe final (2013) La Paz, Bolivia.
5.
Laura Manzaneda - Los Tiempos (13/04/2014) Articulo: Nueva ley educativa complica a profesores y la forma
de evaluar.
6.
Dario Luna, Educa Bolivia (04/27/2014)
Articulo: Evaluación:
características de la evaluación
[1] Intercambio de experiencias en conversación
con los compañeros del curso de Maestría, opinión del maestrante Victor Mamani,
en fecha martes 10 de noviembre del 2015.
[2]
Intercambio de experiencias en conversación con los compañeros del curso de
Maestría, opinión del maestrante Jimmy Sadat Merlo Fernandez, en fecha martes
10 de noviembre del 2015.







