miércoles, 15 de marzo de 2017

EVALUACION

DIFICULTADES EN LA EVALUACIÓN DE LOS PROCESOS EDUCATIVOS EN EL MARCO DEL MODELO EDUCATIVO SOCIOCOMUNITARIO PRODUCTIVO
Jimmy Sadat Merlo Fernández
INTRODUCCION.-
La evaluación está presente indiscutiblemente en el proceso educativo, ahora con este nuevo modelo educativo, que nos señala las políticas actuales, nos propone un cambio que viene acompañado con el reto de aplicabilidad para el maestro dentro la comunidad, esta transición de lo tradicional a lo participativo está acompañado de dificultades acentuadas sobre lo que es la adaptación misma del nuevo modelo educativo referente a su estructura y planificación.


            El presente ensayo pretende sacar algunos trapitos al sol, no con la intención de menospreciar el trabajo del docente, por el contrario, detectar las dificultades que conllevan el proceso evaluativo para una correcta concreción de este modelo. Así mismo observaremos algunas críticas de los actores principales de la educación, todo esto teniendo como base la descripción de campo de las formas de evaluación participativa, me refiero a: la evaluación del maestro al estudiante, la autoevaluación y la evaluación comunitaria. Para llegar a un análisis crítico del estado de la calidad educativa en el sistema de educación regular en todos los niveles. Comencemos pues esta incursión en nuestra realidad.
1. CARACTERÍSTICAS COMPARATIVAS DE LA EVALUACIÓN TRADICIONAL CON LA EVALUACIÓN EN EL MARCO DEL MESCP.

Esta transición, entre la evaluación con la reforma educativa, que fue reemplazada con la evaluación participativa el Modelo Educativo Sociocomunitario Productivo, provoca describir algunas características para su diferenciación que son acentuadas en la aplicabilidad. En este sentido tenemos a una evaluación tradicional que media al estudiante para sacar resultados, que inducían en algunos casos a una competencia de logros en un sentido netamente materialista. “las características de la evaluación resultaban útiles como criterios de la lógica meritocrática, supuesta bajo el perfil de estrategia de ascenso social establecida para la educación moderna colonial” (UF 6 pp 11 PROFOCOM, 2013). Entonces la evaluación en la práctica era obtenida a través de instrumentos que median el conocimiento memorístico, en una dimensión teórica sin experimentación dependiendo de la materia o asignatura curricular.
Todo esto culminaba con una calificación en un principio cuantitativo, que señalaba la promoción del estudiante, en esta calificación no se tomaba en cuenta la emotividad. Aunque los maestros en el marco del sentido humano abrían espacios, cuando detectaban problemas emocionales, dando una tolerancia o en algunos casos regalando notas en un sentido de lastima, o en el otro extremo cuando alguien demostraba dedicación y esmero en sus actividades el maestro aumentaba nota sin focalizar ese valor del estudiante. Peor aún importaba poco la aplicabilidad de su conocimiento que el estudiante podía demostrar en su medio.
En el enfoque del modelo educativo actual, se contempla al estudiante como un sujeto que debe ser tomado en cuenta apreciando la integralidad en un concepto dimensional, de esta manera se valora las características del estudiante que no eran tomadas en cuenta con el modelo anterior.
Sin embargo, la complejidad que presenta este modelo en la aplicación de su evaluación, confunde al maestro obligándole a arrastrar aun metodologías de la evaluación tradicional, camuflándolas como resultado final al nuevo modelo. Todo esto se ve reflejado en el proceso educativo, en la aplicabilidad de sus formas de evaluación.
1.     FORMAS DE EVALUACIÓN EN EL NUEVO MODELO EDUCATIVO Y LAS DIFICULTADES EN  SU APLICACIÓN.
El impacto de la Ley Educativa Avelino Siñani y Elizardo Pérez ya se siente. La mayoría de las críticas están dirigidas al carácter subjetivo de la norma. También se observa que la improvisación se ha convertido en la regla.” (Los Tiempos, 2014).
            El estudiante como sujeto, se  despliega en el desarrollo de sus dimensiones de forma integral en el SER, SABER, HACER Y DECIDIR, teniendo este concepto claro en el proceso de evaluación se debe cumplir con las formas de evaluación que hacen que en el nuevo modelo se distinga: la evaluación participativa. Estas formas de evaluación se traducen en el requerimiento de instrumentos y su diferente aplicación, pero con el enfoque de Integralidad en el proceso donde salen a flote los vacios y dudas en el maestro por el carácter subjetivo de la norma, provocando improvisaciones, errores y fallas en la consolidación del Modelo.
1.1.        DIFICULTADES EN LA EVALUACION DE LA MAESTRA Y EL MAESTRO A LAS Y LOS ESTUDIANTES.
Este proceso resulta ser el que se vive día a día, el más importante, por tener al sujeto principal, el estudiante. El concepto de integralidad sugiere valorar al sujeto en las cuatro dimensiones, partiendo de la planificación para la construcción de los criterios de evaluación, es aquí donde se tropieza con las dificultades de procedimiento sobre todo.
Ante la pregunta ¿Cómo se evalúa las actividades más recurrentes como una evaluación escrita, el cuaderno del estudiante y una exposición oral? Capte una respuesta en el grupo de maestrantes de la universidad pedagógica, él respondía: “he observado que no existe uniformidad en el procedimiento, algunos el cuaderno lo valoran solo en la dimensión del Hacer, el examen escrito en la dimensión del Saber y la exposición oral en el hacer o el decidir, depende a la percepción de cada docente, pero no es lo correcto” (Mamani, 2015)[1]. Analicemos… ¿acaso con este proceder cumplimos el concepto de integralidad? Las actividades suponen un trabajo que como resultado supone la integración de las cuatro dimensiones, pero por falta de claridad en el procedimiento las valoraciones cuantitativas según a la respuesta de la primera pregunta, continúan en el procedimiento de la evaluación tradicional, con un simple cambio de la nota de 70 a 100. La Valoración debiera ser en todas las actividades considerada en las cuatro dimensiones, tomando en cuenta los criterios que señala el Reglamento de Evaluación en el Titulo II: Evaluación en los niveles de formación. Esto supondría una revolución total, en el uso de instrumentos evaluativos, desechando la estructura de los tradicionales, pero rescatando la esencia de algunos.
Otra confusión es valorar el producto adquirido solo en la dimensión del decidir. Muchos olvidamos que el producto como tal, sea este, tangible o intangible, debe ser valorado en las  cuatro dimensiones.
El manejo del cuaderno pedagógico en la propuesta inicial del nuevo modelo, venia como un trabajo de nunca acabar, claro que era minucioso para cumplir el concepto de integralidad en el proceso, pero no era operativo comparando con el tiempo que tenemos en el aula.  Actualmente, muchas consultoras y algunos aficionados informáticos proponen cuadernos pedagógicos con un resumen en su aplicabilidad, algunos en este afán no toman en cuenta ciertos detalles que serán un obstáculo para la concreción del Modelo educativo actual.
1.2.        DIFICULTADES EN LA AUTOEVALUACIÓN.


Esta nueva forma de evaluación, pretende encontrar al sujeto con su propia conciencia que resultaría muy bien si las bases éticas adquiridos desde la educación en valores del hogar, mas la educación escolarizada, estarían consolidadas. Es aquí donde se nota la diferencia del desarrollo humano entre el nivel primario y el secundario, siendo este ultimo el que presenta más dificultad en este proceso, por estar dirigida a una valoración cuantitativa que posibilita al sujeto a alcanzar estándares de promoción, es decir el sujeto ve una oportunidad que está a su alcance para buscar su aprobación en el área respectiva. Obviamente el maestro es el mediador para que el sujeto encuentre su conciencia, pero ante la falta de consolidación de valores éticos esto no es posible. “fue un día en que observe que un estudiante se valoro con 1 en todos los criterios, me acerque a sugerirle que buscara algunas potencialidades en él y aumento dos ceros al 1 que tenía en todos los criterio” (Merlo, 2015) [2]Muchas veces ante la crisis de la adolescencia, tropezamos con trastornos psicológicos que afectan su autoevaluación, lo cual se convierte en otro obstáculo para la consolidación real del modelo educativo.
            En el nivel inicial y primario existe la dificultad, en algunos casos, de elaborar un instrumento que  permita concretar esta forma de evaluación debido al juicio formal de los niños y niñas, esto es un reto y una oportunidad de investigación e innovación en los maestros de estos niveles.
También en la aplicación de la autoevaluación hubo algunas confusiones como el de realizar un solo instrumento en todas las áreas, realizando esto se restringía potencialidades que el sujeto podría evaluarse en algunas áreas mas que en otras.
1.3.        DIFICULTADES EN LA EVALUACIÓN COMUNITARIA.
“El lugar de la evaluación en la transmisión de los conocimientos y saberes  de los pueblos indígenas originarios, se encuentra en el sentido mismo de la educación comunitaria” (CNC- CEPOs, 2013). Esta forma de evaluación es la novedad dentro del proceso educativo, aunque solía realizarse en la evaluación tradicional pero no con el enfoque educativo, si no con el objetivo de calificar desempeños así como era la evaluación de fin de gestión donde los padres de familia  podían observar el trabajo de algunos docentes y administrativos durante la gestión.
Aquí se cumple el concepto de evaluación participativa, siendo que esta evaluación se realiza cada bimestre con la participación de todos los estamentos por curso. Esta evaluación ayuda al compromiso de los actores de la educación a superar dificultades y cumplir objetivos planificados con el enfoque comunitario.
Es comunitaria, porque participan todos los integrantes de la comunidad educativa en el proceso de evaluación y la formación cualitativa para la convivencia, respetando roles y funciones administrativo institucionales y del maestro, en el marco de su relación y afinidad con la ciencia, la naturaleza, la cultura y el trabajo.
Podemos decir también que es dialógica, porque se desarrolla en un marco de permanente escucha y respeto en relación a las distintas posiciones que se manifiestan en la interacción entre los/as estudiantes, maestros/as, la comunidad, padres, madres de familia, instituciones y el entorno, en correspondencia a los problemas identificados en los procesos educativos. La producción de espacios y acciones de diálogo contribuye a propiciar la solución a esos problemas de forma armónica, consolidando los lazos comunitarios y sus valores de convivencia, a partir de procesos colaborativos y corresponsables programados en base al consenso y la participación activa de cada agente que aporta al cambio social.
Pero en este proceso se encuentran dificultades en su aplicación, estas se manifiestan en el comportamiento que muchas veces los padres de familia muestran convirtiendo la evaluación comunitaria en una oportunidad donde expresar con todo los aspectos negativos de los docentes y administración, llegando muchas veces a una confrontación. Si bien es cierto que el maestro está en la obligación de canalizar esta participación y saberla desbordar en acciones que demuestren valores de buen trato y sana convivencia, ayudaría mucho un instrumento o capacitaciones para llevar a cabo una correcta evaluación.
            Muchas veces en la mejor intensión de querer trabajar con los padres de familia, en la planificación se introduce la participación de ellos pero en el momento del accionar estos no están presentes por falta de tiempo o por situaciones de trabajo. Algunas veces al existir ausentismo de los padres de familia, esta dificultad hace retrasar la consolidación del modelo educativo, sin embargo de las tres citadas esta va adquiriendo mayor empoderamiento por las políticas gubernamentales.
2.     DIFICULTADES EN LAS INSTITUCIONES ENCARGADAS DE LA EVALUACIÓN PARA LA CALIDAD EDUCATIVA.
Para poder realizar una constante evaluación de los avances en el ámbito educativo es necesario que exista empresa consultoras o alguna organización que haga seguimiento del proceso. En la evaluación tradicional en Bolivia se comenzó a hablar de calidad de la educación, de forma sistémica, en el marco de la Reforma Educativa (Ley 1565 de 1994) que creó el Sistema Nacional de Acreditación y Medición de la Calidad de la Educación (Sinamed), y también el Sistema de Medición de la Calidad (Simecal), con competencia para la educación preescolar, primaria y secundaria; lamentablemente, desde principios de la década anterior, el proceso de evaluación ha ido perdiendo impulso y relevancia; el mismo Simecal pudo ver cómo sus trabajos y la información producida eran relegados y perdían influencia en las decisiones de política educativa. 
Pero no solo ello. La propia reforma educativa tendería a debilitarse, a burocratizarse y a subalternizarse en la agenda política nacional. Como resultado, los asesores pedagógicos serían eliminados, la elaboración de los módulos quedaría trunca y, en general, los esfuerzos de la reforma se estancarían en los primeros ciclos del nivel primario y sin poder trascender hacia el nivel secundario. 
En ese contexto, el Simecal acabaría extraviando su rumbo y distorsionando su propio rol, al encomendársele evaluaciones de ascenso de categorías de los docentes en ejercicio y otros exámenes de admisión al sistema de formación docente; labores ajenas a sus objetivos y funciones. 
En 2004, una decisión de reestructuración del sistema de evaluación de calidad y acreditación, pondría fin a las actividades del Simecal.
En 2005, fue creado el Observatorio Nacional de la Calidad Educativa (OPCE), como entidad pública descentralizada del Ministerio de Educación, y más tarde reconstituida por la Ley Avelino Siñani de 2010 como Observatorio Plurinacional de la Calidad Educativa.  Esta institución realizo hasta la presente fecha pocas actividades referentes a la evaluación, lo que es más notorio es que este organismo no está en condiciones técnicas ni institucionales para trabajar en lo suyo: la evaluación del proceso educativo. Esto a pesar, de que la nueva ley de educación establece el objetivo de garantizar integralmente la calidad de la educación en todo el sistema Educativo Plurinacional, implementando estrategias de seguimiento, medición, evaluación y acreditación con participación social. El hecho concreto es que en más de diez años no ha habido ninguna medición de los rendimientos académicos.
A cambio de ello, el OPCE se ha convertido en una mera oficina administrativa, más ocupada en organizar eventos de diferente naturaleza que en diseñar estrategias, construir herramientas técnicas y producir información pertinente y sistematizada. 
En pocas palabras: desprovistos como estamos de herramientas que permitan tener información oportuna, verídica y confiable de los procesos educativos, el salto a la calidad de la educación en Bolivia se pone cuesta arriba, al tiempo que el rezago en la concreción evaluativa de docentes, estudiantes y profesionales se hace más patente.
3.     CONCLUSIONES.
Los docentes tenemos la firme intención de concretar el modelo educativo Sociocomunitario productivo en la Unidades educativas, pero la carencia de políticas que ayuden en el proceso educativo referente a la evaluación retrasara lo proyectado.
Es necesario, crear medios de capacitación acerca de la temática de la evaluación participativa. También la capacitación debe llegar por parte del ministerio de educación para los padres de familia, porque estos al no comprender estos procesos buscaran su propia óptica obstaculizando en algunos casos los objetivos que se pretende conseguir con la planificación.
La concreción del nuevo modelo educativo va a paso de tortuga, es necesario y urgente dar un impulso para encontrar resultados en bien de la comunidad educativa.
 
 
4.     BIBLIOGRAFIA.
1. Ministerio de Educación (2013). Unidad de Formación Nro. 6 “Evaluación Participativa en los Procesos Educativos”. Cuadernos de Formación Continua. Equipo PROFOCOM. La Paz, Bolivia.

2. Ministerio de Educación (2014). Unidad de Formación Nro. 7 “Evaluación participativa de procesos educativos”. Cuadernos de Formación Continua. Equipo PROFOCOM. La Paz, Bolivia.

3. Ministerio de Educación (2013). Reglamento de evaluación del desarrollo curricular. La Paz, Bolivia.

4. CEPOs. Concepciones y prácticas de valoración y evaluación de los pueblos indígenas originarios. Informe final (2013) La Paz, Bolivia.

5.  Laura Manzaneda - Los Tiempos  (13/04/2014) Articulo: Nueva ley educativa complica a profesores y la forma de evaluar.

6. Dario Luna, Educa Bolivia (04/27/2014) Articulo: Evaluación: características de la evaluación




           
           




[1]  Intercambio de experiencias en conversación con los compañeros del curso de Maestría, opinión del maestrante Victor Mamani, en fecha martes 10 de noviembre del 2015.
[2] Intercambio de experiencias en conversación con los compañeros del curso de Maestría, opinión del maestrante Jimmy Sadat Merlo Fernandez, en fecha martes 10 de noviembre del 2015.